Por Julio Andrés PaganoDame tu mano. Emitiremos una señal. Irradiaremos al universo una bella manifestación de amor que simbolice la transformación vivida. Haremos una ronda, tan grande y tan hermosa, que desde el cielo se verá en la Tierra un potente anillo de increíble luz. En su interior habrá alegría, dulzura, ternura y una maravillosa cuota de esperanza. Será un claro signo de la unión consciente que logramos al vibrar entrelazados. Hagámoslo. Démosle vida a la alianza sagrada.Hoy sentiremos el inmenso caudal diamantino que despliegan los corazones cuando se abren a la luz y se fusionan en el amor. Con esta poderosa ronda ayudaremos a que el cielo descienda a la Tierra y haremos que nuestra esencia circule por toda la galaxia, liberando una frecuencia pura hacia toda la creación. Este será un acto sublime de alquimia divina que nos ayudará a no olvidar que siempre podremos jugar, danzar, reír y amar, aunque pegue duro la inconsciencia.
Vení. Sumate. Abrí tu corazón. Vestite con tus mejores ropas y sacá a relucir lo más puro de tu interior. Mientras tus ojos se van cerrando, sentirás que el amor rebasa tu alma y comenzarás a girar de la mano de tus hermanos. Somos cientos, miles. Estamos co-creando un poderoso anillo de luz que se expande hacia arriba, hacia abajo, hacia afuera y hacia adentro. La energía se despliega en todas las dimensiones que aún no podemos percibir. Sentí. Esta es la Unidad.A medida que giramos activamos nuestra memoria ancestral. Vinimos a servir. Nacimos para amar. Aceptamos encarnar para canalizar la luz de un brillante tiempo que nos permita volar y así animar a que otros despierten, redescubran sus alas y sientan. Hay hermandad en este danzar. Se palpita el intenso fluir de la inocente alegría que nos religa. Reunidos en el amor, abrazados en la fe, formamos un inmenso faro que disipa las tinieblas y restituye la armonía.
Somos luz. Somos amor. Somos la fuerza que activa la nueva consciencia. Gracias por girar. Gracias por irradiar. Cada vez que así lo sientas, cerrá los ojos, conectá con tu interior y volvé a liberar la gran fortaleza de tu espíritu. Incitá a que otros se animen a vivenciar el enérgico flujo cristalino de este anillo refulgente, que hoy se vio desde el cielo e inundó de amor el universo. Así vamos despertando. Así estamos ayudando… danzando y celebrando en la alianza sagrada.
Namaste...saludo al Dios que hay en ti!!!
Por Julio Andres PaganoHay en estas palabras una música ancestral que clama que eleves la mirada al cielo y celebres tu sagrada conexión. Este es el crucial momento acordado para reencontrarnos y religarnos, sintiéndonos hermanos, renaciendo como humanos, bajo la cálida luz del Sol. Somos la vivaz expresión consciente que sostiene y propaga la ardiente llama que ilumina y entrelaza corazón con corazón, sincronizando los latidos que manifiestan que hemos triunfado: Venció el amor.
Porque así lo quisimos, porque así lo elegimos, porque así lo sentimos, este es nuestro tiempo de vivir en Unidad. Incontables corazones abriéndose a la luz generaron profundas grietas en el campo vibratorio donde imperó el temor, por eso hoy el amor está impregnando la Tierra. Ya no hay vuelta atrás. Lo hicimos. Nuestro esfuerzo, dedicación y fiel entrega dejaron firmes huellas en el camino de ascensión. Ahora otros recorren esos senderos tomándose de la mano. Aún queda trabajo. La oscuridad agitará el escenario intentando cerrar todos los canales que vehiculizan la luz. Confiemos. Los puentes que con tanto amor construimos son transitados. Los campos que por amor sembramos, florecieron. Nada ni nadie podrá detener este inmenso caudal lumínico en donde volvemos a sentirnos en un solo gran corazón. Fuimos convocados a humanizar, fuimos llamados a hermanar, eso fue lo que hicimos. Cumplimos nuestra palabra.
Somos guerreros consagrados a la luz. Estamos de paso. Por amor derribamos muros, abolimos fronteras, liberamos almas prisioneras y quitamos toda bandera que aliente la desunión, para que esta bella vibración que está ingresando al mundo físico circule libremente restituyendo la armonía. No luchamos. Sólo amamos. Vibramos con inmensa pasión. Así transmutamos las energías rastreras que promueven la indiferencia y crean la ilusión de que estamos separados.
Unidos y despiertos auxiliamos y animamos a que otros hermanos se levanten, sanen y se sumen al festejo esplendoroso que en los planos sutiles se está gestando. La mesa ya está servida. El anhelado llamado al gran banquete dorado comenzó. Ingresamos a la fiesta a través de la puerta inmaculada que está situada en el centro de nuestro pecho. Celebremos. Es la hora de reunirnos, vamos camino hacia el Hogar. Lo logramos. Triunfamos. Venció el amor.
Este video muestra hacia dónde vamos como humanidad: http://www.youtube.com/watch?v=1TjwFpQVs2w&feature=player_embedded Seguimos "Vibrando": http://www.proyecto-despertar.com.ar/taller.htm