sábado, 31 de octubre de 2009

Demos otro Paso

Por Julio Andres Pagano
Sabiendo que la Tierra resplandece al sentir la bella vibración que emana tu corazón, visité a un viejo amigo alquimista para que me ayude. ¿Sabés qué hizo? Transformó cada una de estas letras en delicados recipientes de cristal, para que el agua limpia y pura que ahora contienen te anime a seguir trabajando para que los seres humanos vivan unidos y despiertos, vibrando en el amor. Vamos por más. Con fe. El amor nos llama a seguir iluminado. Demos otro paso. No dudes en continuar. Cada vez que renovás tu firme compromiso de servir, todo tu Ser se enciende y la trama de la vida relumbra. Si pudieses contemplar los esplendorosos destellos que emiten miles y miles de almas dando nuevos pasos por amor, quedarías desbordado por semejante belleza. Estás sumando. Estás transformando. Iluminás. Vivimos momentos de enorme trascendencia en donde tu aporte energético es vital, pues testimonia el gran cambio. Estas instancias son decisivas. Internamente millones de personas deciden qué caminos tomar. Muchos creen que no hay opciones. Bajo el látigo del miedo, sistemáticamente se los limita a creer que sólo existe el dolor. Quienes pretenden que el temor se apodere de las calles saben que esa es la manera de impedir que los corazones vibren amorosamente, y que los dones y talentos se desplieguen. De ese modo manipulan, explotan y arrean potenciales humanos. Sé de la importancia que tiene seguir peregrinando en este particular momento planetario, en donde todo pareciera estar dominado por el desconcierto, la frustración y la apatía. Fuiste llamado a religar. Fuiste llamado a despertar. Tu cuerpo podrá estar cansado, pero tu espíritu agradece; sabe que cumple con su sagrada misión de anunciarle a cada corazón que es hora de abrirse para florecer y celebrar en la luz de la nueva consciencia que nutre a la madre Tierra. Quien ha transitado en la densa oscuridad de la inconsciencia conoce lo arduo que resulta abrir sendas de luz. Por eso, que las gotas de fe que portan estas letras te inciten a seguir andando. Centrado en tu interior, emitís ondas de amor que viajan, de Sol en Sol, anunciando al universo que despertamos. Ayudamos a parir la nueva humanidad. Aquí estamos. Ya no luchamos. Proclamamos que triunfó el amor. Amo tu entereza y la bendigo. Demos otro paso. Namaste...saludo al Dios que hay en ti!!!

viernes, 16 de octubre de 2009

Un Sueño de su Propia Creación

Están viviendo en un sueño de su propia creación. Permitan que sea el sueño de toda una vida, porque eso es exactamente lo que es.

Sueñen con un mundo en el que el Dios y la Diosa en ustedes nunca es negado, y en el que nunca vuelven a negar el Dios y la Diosa en el otro. Dejen que su saludo, ahora y por siempre, sea Namastè.

Sueñen con un mundo en el que el amor es la respuesta a toda pregunta, la solución a todo problema, la respuesta a toda situación, la experiencia en todo momento.

Sueñen con un mundo en el que la Vida, y aquello que sustenta a la Vida, es el valor más alto, recibe el más alto honor, y tiene su máxima expresión.

Sueñen con un mundo en el que la libertad se convierte en la más elevada expresión de la vida, en el que nadie que dice amar a otro trata de restringir a otro, y en el que a todos se les permite expresar la gloria de su ser en plena y verdadera medida.

Sueñen con un mundo en el que se conceden iguales oportunidades para todos, y los mismos recursos están disponibles para todos, e igual dignidad se concede a todos, de manera que todos puedan experimentar por igual la maravilla sin igual de la Vida.

Sueñen con un mundo en el que nunca vuelve a infligirse el juicio de uno sobre el otro, en el que nunca se vuelven a establecer condiciones antes de ofrecer el amor, y en el que el miedo nunca se vuelve a ver como una forma de respeto.

Sueñen con un mundo en el que las diferencias no producen divisiones, la expresión individual no produce separación, y la grandeza del Todo se refleja en la grandeza de Sus partes.

Sueñen con un mundo en el que siempre hay suficiente, en el que el simple regalo de compartir conduce a la toma de conciencia y la crea, y en el que cada acción la apoya.

Sueñen con un mundo en el que nunca más se ignora el sufrimiento, en el que nunca más se expresa la intolerancia, y en el que nunca nadie más experimenta el odio.

Sueñen con un mundo en el que se renuncia al ego, en el que la superioridad es abolida, y en el que la ignorancia es eliminada de la realidad de todos, reducida a la Ilusión que es.

Sueñen con un mundo en el que los errores no conducen a la vergüenza, los arrepentimientos no conducen a la culpa y el juicio no conduce a la condena.

Sueñen con estas cosas, y más.

¿Las eligen?

Entonces suéñenlas a la existencia.

Con la fuerza de sus sueños pongan fin a la pesadilla de su realidad imaginada.

Ustedes pueden elegir esto.

O pueden elegir La Ilusión.

Les he dicho antes, a través de las palabras de poetas y líderes y filósofos: Hay quienes ven las cosas como son, y dicen: “¿Por qué?” Y hay quienes sueñan con cosas que nunca fueron y dicen, “¿Por qué no?”

¿Qué dicen?

Copyright © Neale Donald Walsch. Todos los derechos reservados.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Dejar ir el Miedo

Por Neale Donald Walsch.

Cuando yo vivía como una Persona de la Calle, bajo el cielo abierto y a la intemperie, llegué a entender profundamente, por mi propia experiencia, la naturaleza del miedo. También aprendí cómo superarlo. Y hoy le temo a muy poco. Esto conduce a una pregunta interesante: ¿Qué fue primero, mi pérdida del miedo o la Buena Vida que estoy disfrutando? ¿La Buena Vida produjo mi pérdida de miedo, o fue mi pérdida de miedo la que produjo la Buena Vida?

Estoy claro ahora que miro hacia atrás, que fue lo último y no lo primero. Fue mi pérdida del miedo lo que produjo la Buena Vida. Desafortunadamente, hice todo lo posible en mi propia vida para deshacerme de mi miedo. En mi caso, ¡literalmente tuve que perderlo todo antes de poder llegar a un lugar donde ya no tenía miedo de lo que podría perder! Me llevé a mí mismo hasta el fondo, renuncié a todo lo que era querido para mí, dejé ir todas mis posesiones físicas, vi evaporarse mis sueños y metas para mi vida, parado ahí como un observador sorprendido presenciando cómo mi cuerpo se encontraba sin un hogar.

Sólo cuando llegué al lugar donde no tenía “nada que perder” fue que perdí la única cosa que estaba tratando de perder: mi miedo. Por ahí en la calle, mis pensamientos se volvieron a todo lo que tenía por ganar – y así, muy naturalmente, lo gané todo. Donde están tus pensamientos, allí estará también tu futuro.

Yo no recomiendo este proceso a otras personas. Estoy seguro de que hay una forma más fácil de entender que, como dijo Franklin D. Roosevelt “no tenemos nada que temer más que al miedo mismo”. Muchas veces antes en mi vida he tratado de enseñarme a mí mismo esta lección, llevarme a mí mismo a la remembranza de esta verdad. Muchas veces antes en mi vida había sufrido pérdidas que estaba convencido me dejarían infeliz para siempre, sólo para descubrir que la alegría y la felicidad no eran tan esquivas como me había imaginado que serían, y que yo podía, de hecho, ser feliz sin aquello que pensaba que nunca podía perder.

Lo que estoy tratando de decir aquí es que mi vida me ha demostrado una y otra vez que puedo sufrir una pérdida enorme y seguir manteniendo mi paz interior y felicidad. Y ahora, después de la experiencia de Conversaciones con Dios, tengo esto realmente muy claro, porque he llegado a comprender que la paz y la alegría y la felicidad que busco no vienen y no pueden venir a mí desde fuera de mí mismo.

Me suena tan trillado cuando digo algo así. Todo el mundo dice “la alegría debe venir del interior.” Pero es verdad. Cada vez que he colocado la fuente de mi felicidad fuera de mí, me ha decepcionado. Cada vez que coloco la fuente de mi felicidad dentro de mí, soy colmado. Permítanme compartir con ustedes una técnica que he utilizado con maravillosa eficacia en mi propia vida para darme cuenta de que la verdadera felicidad y la alegría más grande están dentro de mí. Yo experimento esto el momento en que llevo felicidad a los demás.

Lo único que tengo que hacer para experimentar toda la paz, toda la serenidad, toda la sabiduría, toda la comprensión, toda la alegría y toda la felicidad que se encuentra dentro de mí (y que es parte inherente de mi naturaleza) es decidir dar estas cosas – ser la fuente de estas cosas para los demás. Porque el momento en que yo doy estas cosas, experimento que las tengo.

La manera más rápida de experimentar que tienes algo – la manera más rápida de experimentar que ERES algo – es dar lo que tienes y lo que eres en plena medida a los demás. Es por eso que casi todo maestro espiritual que ha caminado por este planeta ha dicho: “Más bienaventurado es dar que recibir”.

No es porque “dar” sea “algo bueno”, sino porque “dar” es el camino más rápido hacia el cofre del tesoro que yace dentro de cada uno de nosotros. Es la combinación que abre la caja fuerte. Es la llave que hace girar la cerradura. Es como llegamos al espacio donde reside nuestro Verdadero Yo.

Una vez que estamos en ese espacio, provenimos de ese espacio. Y ése es un gran secreto.

Cuando yo era joven, una frase popular que usaba todo el mundo era, “¿De dónde vienes?” Todo el mundo le preguntaba a todos los demás “¿De dónde vienes con eso?” Cuando tú vienes desde el lugar donde reside el Verdadero Yo, naturalmente envías hacia afuera – literalmente emites de ti mismo – la Energía Esencial que se encuentra en el núcleo de tu ser.

Esta energía es llamada, por algunos, Amor. Eso es lo que Realmente Eres. Y no hay manera más rápida ni más profunda de experimentar esto, que permitir que esta energía fluya a través de ti hacia los demás.

Lo interesante de esto es que en esta elección no sólo te encuentras a ti mismo, sino que le devuelves los demás a sí mismos. Porque lo que otros ven en ti empiezan a ver en sí mismos. Tú te yergues como el gran ejemplo y la gran posibilidad para los demás.

Y, por supuesto, a medida que tú llevas felicidad y alegría y paz a los demás, ellos se experimentan a sí mismos como más de Quienes Realmente Son. Ellos recuperan el contacto consigo mismos. Así pues, dos cosas ocurren al mismo tiempo: Ellos se ven a sí mismos en ti, y ellos experimentan su Verdadero Yo dentro de sí mismos.

Cuando llevas felicidad a alguien, ellos se vuelven felices. Cuando llevas alegría a alguien, ellos se vuelven alegres. Cuando llevas sabiduría a alguien, ellos se vuelven sabios. Lo único que estás haciendo es ponerlos en contacto con lo que ya existe dentro de ellos. Ésta es la visión de todo gran maestro. Ésta es la comprensión de todo gran instructor. Éste es el “¡ajá!” al que llega todo estudiante. No estamos haciendo nada aquí con nuestro trabajo espiritual, sino dando a la gente de regreso a sí mismos.

Primero empezamos con nosotros mismos. Luego pasamos a los demás. Finalmente, toda la humanidad es devuelta a Sí Misma.

¿Puede suceder esto? ¿Realmente puede ocurrir? ¿Es posible la transformación de toda una especie? Por supuesto que lo es. Esto se llama crecimiento. Es el medio por el cual una especie evoluciona.

Estamos entrando ahora en una fase rápida de este proceso. El proceso en sí se está acelerando, de forma exponencial. La pregunta no es si esto está sucediendo, la pregunta es, ¿qué parte vas a jugar en este suceso? ¿Va a ser algo que te suceda A ti, o algo que suceda A TRAVÉS DE ti? Ésa es la única pregunta.

Para que pueda suceder a través de nosotros, debemos liberarnos de nuestros miedos.

Uno de los mayores miedos en la vida, como he observado, es el miedo de ser rechazado. Ciertamente, yo he experimentado este miedo en mi vida. Y tendría que creer que la mayoría de nosotros lo hemos hecho. He encontrado un poderoso antídoto contra ese miedo. Simplemente no rechazo a nadie por ningún motivo en absoluto.

Cuando doy a los demás mi total aceptación, sucede algo extraordinario. Dos cosas, realmente. Primero, cuando doy mi aceptación total a los demás, me doy total aceptación a mí mismo. Segundo, cuando doy mi aceptación total a los demás, ellos me dan su total aceptación. Todo lo que va, vuelve. La vida nos envía lo que nosotros le enviamos. Todo es tan simple como eso, y sé que aquí estoy predicando a los conversos, así que por favor, no sientan que estoy siendo condescendiente. La verdad es que estoy hablando conmigo mismo. Me estoy recordando a mí mismo lo que ya sé.

Todas las cosas que temo, amplifico. Todas las cosas que amo, amplifico también. Conversaciones con Dios nos dice que sólo hay dos lugares de donde proceder a medida que avanzamos en nuestras vidas. Procedemos desde el amor o procedemos desde el miedo en todo lo que pensamos y decimos y hacemos.

He aprendido a consultar mi sentido interno en cuanto a de dónde procedo con todos mis pensamientos, palabras y acciones importantes. Y cuando siento que procedo desde el Miedo, intento acercarme a la esencia de mi ser, a la Energía Esencial, al Verdadero Yo.

A veces me parece peligroso hacer esto. A veces se siente como si estuviera arriesgándolo todo. Sólo cuando paso a entender que no tengo nada que perder, me resulta fácil afirmarme en mi verdad, decir lo que es para mí, expresarme con autenticidad en todo momento, y quitar el escudo que he estado sosteniendo delante de mí en mi ilusión de que tengo que protegerme de ti.

Estos días tengo claro que tú no eres de quien tengo que protegerme. Tú eres de quien no quiero volver a separarme nunca más. Es en la realidad de nuestra Unicidad que voy a encontrar mi verdadera libertad del miedo.

Les deseo lo mejor en este día. Les deseo buena suerte en su viaje. Les deseo paz y alegría y amor y felicidad en su sendero. Les prometo proporcionarles compañía en el camino cuando pueda y como pueda. Elijo nunca volver a sentirme separado de la vida, en cualquiera de sus formas manifiestas. Soy libre. Libre del miedo al fin. En la Unicidad, soy libre.

© 2009 Fundación ReCreation - http://www.cwg.org

viernes, 2 de octubre de 2009

Desapegarse de los Apegos

A menudo he declarado que “Todo sufrimiento es el resultado del apego. Todo apego es el resultado de una idea equivocada de quién y qué somos y de por qué estamos aquí en la tierra”.

Y a menudo continúo diciendo: “No es fácil mantenerse alejado de los apegos.” Y no lo es... a menos que lo sea.

Lo que lo hace fácil para nosotros desapegarnos de personas, lugares y eventos que llenan nuestras vidas es una profunda conciencia de Quiénes Somos y cuál es nuestro propósito al vivir esta vida. Conversaciones con Dios ha dejado esto claro para mí. En términos muy claros se hizo evidente para mí que yo no soy mi cuerpo. Mi cuerpo no es algo que yo soy, es algo que yo tengo.

Quiero decirles que estoy muy apegado a mi cuerpo, y que no es fácil para mí entender que yo soy algo más que eso. Esta idea de que yo existo – el “yo” de “mí” que “yo soy” – completamente aparte y separado del cuerpo es una noción que se siente completamente ajena a mi experiencia... excepto cuando no lo es. He tenido momentos en mi vida cuando ha sido muy claro para mí que mi cuerpo no es más que una herramienta que yo uso en la creación de mi experiencia en-el-momento. Sin embargo, estos momentos han sido la excepción y no la regla. En la mayoría de los momentos de mi vida he andado por ahí pensando que el cuerpo que tengo es el “yo” que soy Yo.

Cuando estoy residiendo en un lugar de suficiente sabiduría para entender que esto no es verdad, otras personas que viven conmigo y cerca de mí me dicen que he pasado a un estado alterado de conciencia. Esto es exactamente lo que tenemos que hacer si queremos pasar a un lugar en donde estamos menos apegados a las cosas que son exteriores al Yo. Debemos pasar a un estado alterado de conciencia. Debemos ir a un lugar de mayor conciencia. Debemos elevarnos y expandir nuestra experiencia de quienes somos.

Cuando yo sé lo que realmente soy y cuando entiendo profundamente lo que estoy haciendo aquí, me siento más y más desapegado de las personas, lugares y acontecimientos de mi vida física cotidiana. La vida que existe fuera de mi Yo Interior es magnética. Jala y me atrae hacia ella. Me aspira y me absorbe hacia ella. Pronto, me pierdo en el laberinto y no puedo encontrar la salida.

Hasta que puedo.

Lo que me hace ver lo que es verdad y salir del laberinto es la elevación de mi observación. Yo, literalmente, me elevo por encima del paisaje de mi momento presente, mirando hacia abajo desde un lugar lejano y distante, viéndome a mí mismo en él, pero no de él. “Estar en el mundo, pero no ser del mundo” es la meta de todo buscador espiritual. Es el lugar donde reside toda maestría espiritual.

Voy a utilizar cualquier dispositivo a mi disposición, cualquier herramienta a mi alcance, para lograr esta elevación de la observación. Voy a leer. Voy a escribir. Voy a hablar. Voy a escuchar. Voy a caminar a través del momento. Voy a permanecer sentado en él. Voy a rezar, voy a meditar, cogitar, cavilar; voy a cantar, voy a bailar, voy a reír, voy a llorar; voy a hacer todo lo posible para enviarme a mí mismo a un nuevo lugar, un lugar donde puedo estar libre del miedo que ser humano ha impuesto sobre mí.

Ahora, aquí está la cosa...

Me gustan mis apegos. Así que tengo que encontrar una manera de ser selectivo sobre las cosas de las cuales desapegarme. Por lo menos al inicio. Por lo menos al principio. Creo que si intento desapegarme de todo de una sola vez me pondré en un lugar muy malo. Pues ya me distanciaría yo mismo del corazón de quien soy, o me derrumbaría de dolor por todo lo que se sentiría como si lo hubiera “perdido”.

Así que tengo que hacer una lista de todas las cosas a las que estoy apegado – y ésa va a ser una lista muy larga, en verdad. Y tengo que decidir de qué quiero desapegarme primero. Para ser honesto, creo que ya lo he decidido. Creo que quiero desapegarme, en primer lugar, de todos mis dramas, todas mis “historias”, todos mis falsos pensamientos sobre la vida y cómo es, y sobre todo, de toda mi necesidad de permanecer oculto – y de utilizar cuentos y mentiras como una forma de hacerlo.

Dicho de otra manera, creo que tengo que ser totalmente transparente. Se trata de completa visibilidad. Se trata de vivir en integridad. De lo que tengo que desapegarme es de mi “historia” fabricada acerca de quién soy y qué quiero, luego empezar a vivir la vida desde un lugar de absoluta autenticidad. Lo que estoy descubriendo es que he estado increíblemente apegado a mi “idea” acerca de mí mismo, y todo lo que vaya en contra de esa idea o la contradiga de alguna manera, me apresuro a ocultar o encubrir con una “pequeña mentira blanca”.

Porque no sólo debo desapegarme de la idea que tengo de mí mismo, sino también de la idea que ustedes tienen de mí. Dije que éste era el principio del desapego, pero a mí me parece, mientras me oigo pensar en esto, que en realidad es lo último en desapego. Así que tal vez, en este sentido, el principio es el fin y el fin es el principio. Y, como con todo lo demás en la vida, el proceso entero es un círculo.

En cualquier caso, ahí es donde tengo que comenzar mi proceso de desapego. Tengo que desapegarme de mis dramas, desapegarme de mis historias, y lo más importante de todo, desapegarme de mi Yo Fabricado... de manera que pueda revelar mi Yo Verdadero al “yo” que soy Yo, por fin.

Dijo Shakespeare, y tenía razón: “Sé fiel a tu propio ser y entonces sucederá, como a la noche sigue el día, que no podrás ser falso con nadie.”

Copyright © Neale Donald Walsch. Todos los derechos reservados.